El relieve submarino ecuatoriano está dividido en tres grandes depresiones: occidental, central y oriental; separadas entre sí por la dorsal del Pacífico occidental, la del Pacífico meridional y la del Pacífico oriental. Otras características del relieve submarino del océano Pacífico son las zonas de fractura y los picos submarinos conocidos como conos volcánicos; además de la presencia de profundas fosas marinas. En este contexto y en forma continua se ha formado el archipiélago de Galápagos.