Orientarse es conocer la situación del Norte, y, por consiguiente, del resto de los puntos cardinales. Si practicamos alguna actividad al aire libre, puede ser un conocimiento imprescindible para no perdernos, sobre todo si no conocemos bien la zona donde nos encontramos.
El sol puede sernos muy útil como sistema de orientación. Hay que recordar que sale por el este (E), más o menos, a las 6 de la mañana y se pone por el Oeste (W), hacia las 6 de la tarde, lo que nos permite tener una referencia aproximada con la que guiarnos.
Un método por el que el sol puede ayudarnos a encontrar los puntos cardinales es a través de la sombra de un palo. Debes hacer lo siguiente:
1. Coloca un palo vertical en una zona llana.
2. Marca el extremo de la sombra con un palo o una piedra.
3. Espera 15 minutos y marca de nuevo el extremo de la sombra.
4. La línea imaginaria que une ambos puntos es el eje Oeste-Este (El primer punto es el Oeste y el segundo el este).
5. Si trazamos una perpendicular tendremos además el Norte y el Sur.
Y por la noche…oriéntate con la luna y mira las estrellas
Si se hace de noche, observar el movimiento de la luna también puede resultar útil. La luna sigue una fase, que va desde la luna llena (el círculo completo) a la llamada luna nueva (que no se ve) y viceversa. En el paso de la luna nueva a la llena, se dice que la luna crece. En el ciclo inverso, decimos que la luna decrece. Pues bien:
- Con luna creciente, las puntas apuntas hacia el Este. La luna tiene forma de D.
- Con luna decreciente, las puntas apuntan hacia el Oeste. La luna tiene forma de C.
Otro medio natural bastante fiable para orientarse por la noche es la observación de las estrellas. En el hemisferio norte del planeta, la estrella polar indica siempre el norte. Para el hemisferio sur hay que buscar la 'Cruz del Sur', constelación con forma de rombo a través de la cual puede hallarse el Sur.